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Oraciónes de la Noche

La Oración de Unidad

Mi adorable Jesús,
Que nuestras manos se junten en unidad,
Que nuestros corazones latan al unísono,
Que nuestras almas estén en armonía,
Que nuestros pensamientos sean como uno,
Que nuestros oídos escuchen el silencio juntos,
Que nuestras miradas se penetren profundamente,
Que nuestros labios recen juntos para obtener misericordia del Padre Eterno.
Amen.

Pídale a Jesús las gracias que otros no quieren

¡Oh, mi buen Jesús ! Tú tienes un mar infinito de Gracia y Misericordia, que por Tu inmenso amor, estás dispuesto a derramar sobre los hombres si solo lo pidieran; pero Eres rechazado.

Te pido humildemente que derrames cualquier Gracia y Misericordia indeseada sobre mi familia y sobre mí. Porque tenemos gran necesidad de Tu Gracia y Misericordia, para poder hacer Tu Santa Voluntad y para aumentar la llama de nuestro Amor por Ti.
Amen.

Consagracion A la Santisima Virgen Maria

¡Oh Señora mía, oh Madre mía!, yo me ofrezco enteramente a Vos y, en prueba de mi filial afecto, os consagro en este día mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón.

En una palabra, todo mi ser. Ya que soy todo vuestro, oh Madre de bondad, guardadme y protegedme como cosa y posesión vuestra. Amén.

Dulce Madre no te alejes Tu vista de mí no apartes. Ven conmigo a todas partes y solo nunca me dejes. Ya que me proteges tanto como verdadera madre haz que me bendiga el Padre El Hijo y el Espíritu Santo.

Las Tres Avemarías (Por la Pureza)

Oración de Santo Tomás de Aquino Por la Pureza

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Querido Jesús,

Sé que cada regalo perfecto, y especialmente el de castidad, depende del poder de tu providencia. Sin ti, una simple criatura no puede hacer nada. Por lo tanto, te ruego que defiendas por Tu gracia la castidad y la pureza de mi cuerpo y alma. Y si alguna vez he sentido o imaginado algo que pueda manchar mi castidad y pureza, borralo, Señor Supremo de mis poderes, para que pueda avanzar con un corazón puro en tu amor y servicio, ofreciéndome en el altar más puro de tu Divinidad todos los días de mi vida.
Amén.

TRES AVEMARÍAS

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  1. Por el poder que te concedió el Padre Eterno

Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo. Bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte.
Amén.

  1. Por la sabiduría que te concedió el Hijo.

Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo. Bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte.
Amén.

  1. Por el Amor que te concedió el Espíritu Santo

Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo. Bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte.
Amén.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos.
Amén.

† Oración Al Ángel De La Guarda Del Padre Pio

Idulgencia Parcial #18

Santo Ángel Custodio, protege mi alma y mi cuerpo. Ilumina mi mente para que conozca mejor al Señor y lo ame con todo el corazón.

Asísteme en mis oraciones para que no ceda a las distracciones y ponga la más grande atención.

Ayúdame con tus consejos, para que vea el bien y lo cumpla con generosidad.

Defiéndeme de las insidias del enemigo infernal, sostenme en las tentaciones para que siempre sea capaz de vencerlas.

Suplanta, elimina mi frialdad en el culto al Señor: no dejes de atender a mi custodia hasta que me lleves al Paraíso, donde alabaremos juntos al Buen Dios por toda la eternidad.

Amen.

Oración a santa Mónica: ¡Ayuda a mi hijo a volver a Cristo!

Desde tu lugar en el cielo, te imploro que ruegues ante el Trono del Santísimo por el bien de mi hijo/a, [Nombre], que se ha desviado de la fe y de todo lo que tratamos de enseñarle.

Sé, querida Mónica, que nuestros hijos no nos pertenecen, sino a Dios, y que Dios a menudo permite esta deriva como parte del viaje hacia Él.

Tu hijo, Agustín, también se descarrió; terminó por encontrar la fe y, desde su fe, se convirtió en un auténtico maestro.

Así que ayúdame a tener paciencia y a creer que todas las cosas, incluso este decepcionante distanciamiento de la fe, obran en última instancia según el buen propósito de Dios. Por el bien del alma de mi hijo/a, rezo por entender esto y tener confianza.

Santa Mónica, te ruego me enseñes a ser perseverante en mi fiel oración, como tú misma hiciste por el bien de tu hijo. Inspírame para comportarme de manera que no aumente la distancia entre mi hijo y Cristo, sino que solo atraiga a [Nombre] suavemente hacia Su maravillosa luz.

Por favor, muéstrame lo que sabes sobre este doloroso misterio de separación, y cómo se reconcilia en la reorientación de nuestros hijos hacia el paraíso.

Amén.

El Examen – (San Ignacio de Loyola).

HACER LA ORACIÓN DEL EXAMEN

1. ACCIÓN DE GRACIAS Y ALABANZA A DISO

Ponerse en presencia de Dios y dar gracias por tanto bien recibido. No es un ejercicio con uno mismo, con una misma. Es colocarse en un espacio interior de relación. No hay exigencia. Es un diálogo, no un monólogo.

2. PETICIÓN al Espíritu Santo para que me ilumine para verme como Dios me ve, de acuerdo con Su Palabra viva

Pedir luz para descubrir a Dios presente en mi propia vida. No se trata de buscar a Dios en la vida sino de que aprendamos a descubrir su presencia y su acción en nuestro día a día.

3. REPASAR el día en la presencia de DIOS

Revisar el día como si estuviéramos viendo una película: DÓNDE  he estado (en las experiencias fundamentales los lugares son clave); QUÉ he hecho, repaso mis acciones; CON QUIÉN he estado, miro a los otros y otras con los que me he encontrado. Es importante fijarse no sólo qué hemos hecho sino CÓMO lo hemos vivido.

4. CONTRICIÓN con entrega confiada

Pedir perdón por lo que no hemos hecho del todo bien y que ha podido separarme de Dios. Consiste en buscar la huella que me ha dejado el día en mi corazón: las consolaciones y desolaciones que he tenido. 

5. DEVOTA RESOLUCIÓN, pidiendo humildemente la presencia y el amor de Dios:

Imaginar el día siguiente, tomar conciencia de lo que Dios quiere de nosotros y pedirle a Dios fuerza para hacerlo

Oración

Señor, Tú me conoces mejor de lo que yo me conozco a mí mismo. Tu Espíritu empapa 
todos los momentos de mi vida.

Gracias por tu gracia y por tu amor que derramas sobre mí. Gracias por tu constante y suave invitación a que te deje entrar en mi vida.

Perdóname por las veces que he rehusado tu invitación, y me he encerrado lejos de tu amor.

Ayúdame a que en este día venidero reconozca tu presencia en mi vida, para que me abra a Ti. Para que Tú obres en mí, para tu mayor gloria.

Amén.

El Examen – (San Ignacio de Loyola).

El Examen o Pausa Ignaciana es un ejercicio diario de autoevaluación y reflexión, uno de los principios fundamentales de la espiritualidad ignaciana. 

Una vez que somos capaces de encontrar 5-10 minutos en los que hacer una pausa sin prisas ni distracciones estamos en disposición de seguir la siguiente secuencia de pasos:

1. Ponerse en presencia de Dios

Ponerse en presencia de Dios y dar gracias por tanto bien recibido. No es un ejercicio con uno mismo, con una misma. Es colocarse en un espacio interior de relación. No hay exigencia. Es un diálogo, no un monólogo.

2. Pedir luz para descubrir a Dios presente

Pedir luz para descubrir a Dios presente en mi propia vida. No se trata de buscar a Dios en la vida sino de que aprendamos a descubrir su presencia y su acción en nuestro día a día.

3. Revisar el día

Revisar el día como si estuviéramos viendo una película: DÓNDE  he estado (en las experiencias fundamentales los lugares son clave); QUÉ he hecho, repaso mis acciones; CON QUIÉN he estado, miro a los otros y otras con los que me he encontrado. Es importante fijarse no sólo qué hemos hecho sino CÓMO lo hemos vivido.

4. Pedir perdón

Pedir perdón por lo que no hemos hecho del todo bien y que ha podido separarme de Dios. Consiste en buscar la huella que me ha dejado el día en mi corazón: las consolaciones y desolaciones que he tenido. 

5. Imaginar el día siguiente

Imaginar el día siguiente, tomar conciencia de lo que Dios quiere de nosotros y pedirle a Dios fuerza para hacerlo

Oración

Señor, Tú me conoces mejor de lo que yo me conozco a mí mismo. Tu Espíritu empapa 
todos los momentos de mi vida.

Gracias por tu gracia y por tu amor que derramas sobre mí. Gracias por tu constante y suave invitación a que te deje entrar en mi vida.

Perdóname por las veces que he rehusado tu invitación, y me he encerrado lejos de tu amor.

Ayúdame a que en este día venidero reconozca tu presencia en mi vida, para que me abra a Ti. Para que Tú obres en mí, para tu mayor gloria.

Amén.

El examen ignaciano es una buena herramienta para poder llegar a ser «contemplativos en la acción», es decir para buscar y encontrar a Dios en todas las cosas, y acercarnos un poco más al ideal de «en todo amar y servir».  No es un examen de conciencia al uso, ni se trata de ver únicamente mis pecados, sino de revisar cada día con Él, para descubrir dónde y cómo se ha hecho presente, y cómo me invita a seguirle más y mejor en lo concreto de mi vida. 

(San Ignacio de Loyola).

Oh, Jesús, Tu conocíais mi miseria…

Oh, Jesús, Tu conocíais mi miseria antes de fijar en mí Tus ojos, y ella, lejos de hacerte apartar, ha hecho que me ames con tanta ternura y delicadeza. Te pido perdón de lo mal que he correspondido hoy a Tu amor, y Te suplico me perdones y purifiques mis acciones en Tu Sangre Divina.

Me pesa haberte ofendido porque eres infinitamente santo. Me arrepiento con toda mi alma y prometo hacer cuanto me sea posible para no caer más en las mismas faltas.

Amen.


Santiguarse con Agua Bendita – Cada latido

En el nombre del Padre, Y del Hijo, Y del Espíritu Santo.
Amén.

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Padre eterno, deja que cada latido de mi corazón diga:
» Jesús y María os amo. ¡Gloria a la Trinidad «

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